La limpia de Raquel en la SEV: ¿depuración administrativa o reacomodo político?

Raquel Bonilla
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Por Luis Sigüenza

Hay movimientos que en cualquier dependencia pública pueden parecer normales. Cambia la cabeza y, con ella, llegan nuevos colaboradores, se revisan estructuras y se hacen ajustes.

Pero cuando hablamos de la Secretaría de Educación de Veracruz, una de las dependencias más grandes y políticamente sensibles del estado, cualquier movimiento de personal tiene otra lectura.

Raquel Bonilla Herrera apenas lleva unas semanas al frente de la SEV. Llegó en sustitución de Claudia Tello Espinosa y desde entonces comenzó una etapa que oficialmente se ha presentado como de continuidad y diálogo con el magisterio. Incluso la Sección 32 del SNTE recibió favorablemente su llegada y habló de una nueva etapa de comunicación institucional.

Pero en los pasillos de la dependencia la historia que se cuenta es distinta.

Trabajadores hablan de una limpia en áreas administrativas, particularmente en Recursos Humanos y Educación Básica. Se habla —hasta ahora como versiones de los propios trabajadores— de alrededor de 120 bajas o terminaciones de contrato en Recursos Humanos y unas 200 en Educación Básica.

Y aquí aparece el primer punto que merece una explicación oficial:

¿Cuántas personas han dejado realmente la SEV desde la llegada de la nueva secretaria y bajo qué figura jurídica?

Porque no es lo mismo terminar contratos que despedir trabajadores de base. Tampoco es lo mismo una reestructuración administrativa que una sustitución masiva de personal.

Lo que sí está ocurriendo es que ya hay trabajadores manifestándose.

La fotografía de este viernes habla por sí sola: empleados colocados frente a la dependencia con cartulinas en las que expresan su respaldo a la gobernadora, pero al mismo tiempo denuncian temor, amenazas y presuntos cambios de adscripción.

Una de las pancartas resume el ambiente:

“Hay compañeros que tienen miedo. Nosotros alzamos la voz por más de 20 trabajadores que son de la SEV.”

Otra pide justicia y asegura que existen trabajadores que llevan años en la dependencia.

Y ahí aparece una contradicción que vale la pena señalar.

Si la nueva administración llegó bajo el discurso de ordenar, mejorar y hacer más eficiente la Secretaría, tendría que poder explicar con claridad qué está ocurriendo con quienes están siendo separados o movidos de sus puestos.

Porque cuando un trabajador tiene miedo de protestar por posibles represalias, el problema deja de ser únicamente administrativo y se convierte en un asunto laboral y político.

También circula la versión de que la actual Oficial Mayor podría dejar el cargo para incorporarse a una dirección en Sefiplan. Esa versión requiere confirmación oficial y no debería darse por hecho mientras no exista un anuncio formal.

Pero hay otro elemento que no puede ignorarse.

Estamos entrando prácticamente al tramo previo a las elecciones de 2027.

Y en Veracruz, como en cualquier estado, los movimientos dentro de una dependencia de la dimensión de la SEV inevitablemente generan lecturas políticas.

¿Estamos frente a una depuración administrativa propia de un cambio de secretaria?

¿Se están colocando equipos de confianza de la nueva titular?

¿Se están atendiendo acuerdos con los sindicatos?

¿O algunos movimientos tienen que ver con la construcción de estructuras políticas rumbo al próximo proceso electoral?

Todavía no hay elementos suficientes para afirmar una cosa o la otra.

Pero sí hay suficientes señales para preguntar.

Porque Raquel Bonilla tiene derecho a construir su propio equipo. Eso es parte de la responsabilidad de quien llega a encabezar una dependencia.

Lo que los trabajadores también tienen derecho a saber es por qué se les va, por qué se les cambia de adscripción, bajo qué criterios se toman las decisiones y cuántos puestos están realmente siendo modificados.

La propia SEV ha señalado públicamente que sus procesos de movilidad deben sustentarse en legalidad, transparencia y mérito.

Entonces la pregunta es sencilla:

¿La nueva SEV está haciendo una limpia administrativa o estamos viendo el primer gran reacomodo político de cara a 2027?

La respuesta debería venir de la propia Secretaría.

Y cuanto antes, mejor.

Porque cuando los trabajadores tienen miedo de hablar, el silencio también se convierte en parte de la noticia.

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