Partidos desaparecidos chupan miles de millones en los estados

La mayor parte de los recursos son absorbidos por institutos políticos que alguna vez tuvieron fuerza y presencia nacional.
Ernesto Aroche
Partidos nacionales que han perdido su registro se han atrincherado en lo local para seguir participando en la vida electoral con cargo al erario. En la última década, institutos como Nueva Alianza, Encuentro Social, de la Revolución Democrática, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas acapararon 57% de los 5 mil 388 millones de pesos que se destinaron a financiar partidos estatales. Y aunque obtuvieron más de la mitad del recurso, sólo representaron 38% de los 184 institutos activos entre 2017 y 2026.
La mayoría de los nuevos partidos locales tienen una vida efímera y duran 2.8 años en promedio porque no alcanzan el porcentaje mínimo de votación.
Morelos, Guerrero, Coahuila y Zacatecas son las entidades que concentraron la mayor cantidad de partidos políticos locales, aunque Hidalgo, Chiapas, Estado de México, Baja California, Puebla y Jalisco son quienes más recursos públicos entregaron a sus institutos locales, de acuerdo con información vía transparencia.
Para realizar este trabajo se creó una base de datos con información de decenas de solicitudes de transparencia. Así, se observa que, mientras los partidos locales recibieron en promedio 7.3 millones de pesos anuales para su operación, los exnacionales obtuvieron 12.2 millones.
De los cinco partidos que recibieron las cantidades más altas de recursos públicos, cuatro fueron nacionales: Nueva Alianza Hidalgo recibió 457.4 millones de pesos de financiamiento; Nueva Alianza Edomex, 350.1 millones; Partido Encuentro Solidario Baja California, 273.1; Partido de la Revolución Democrática Edomex, 147.1 millones, y uno local, el Partido Sinaloense, 178.2 millones de pesos.
El Partido Sinaloense, PAS, es el que fundó Héctor Melesio Cuén Ojeda, fallecido hace dos años, cuando secuestraron a Ismael El Mayo Zambada García.
Para este trabajo se consideraron sólo los partidos reconocidos como locales, es decir, aquellos que recibieron ese registro por parte de un organismo electoral local, de acuerdo con la Ley General de Partidos Políticos. Se dejaron fuera representaciones de los partidos nacionales con registro estatal como Morena, PAN, PRI, PVEM, PT y Movimiento Ciudadano. Tampoco se tomaron en cuenta los partidos nacionales recién registrados por el INE: Somos México y PAZ. Se solicitó información desde el año 2000, pero los datos entregados por los órganos electorales locales sólo permitió estandarizar los datos a partir de 2017.
Institutos satélite
“La ley permite que los partidos de registro nacional que no alcancen 3% de una votación federal válida, el mínimo para mantenerse, pueden y tienen derecho a poder constituirse como partido político local”, explica la consejera electoral del Estado de México, Karina Vaquera Montoya.
Y al perder el registro nacional, estas organizaciones solicitan el registro local, el cual se entrega sin mucho trámite, a diferencia de los partidos de constitución local que deben transitar por un proceso que les puede llevar hasta un año.
El problema, dice la especialista electoral, es que en términos de la vida democrática, muchos de esos partidos “han funcionado como partidos satélite”.
El politólogo Giovanni Sartori define a los partidos satélite como aquellas organizaciones que gravitan en torno a uno mayoritario y contribuyen a su legitimación, así como a la del régimen en turno.
La consejera Vaquera Montoya ejemplifica el caso de Nueva Alianza Estado de México, un partido que estuvo activo entre 2018 y 2024, y que actualmente se encuentra en proceso de liquidación: “Finalmente ha jugado un papel en donde se han sumado, que también los permite la ley, como parte de coaliciones o candidaturas comunes. Vemos que en el caso concreto de Nueva Alianza Estado de México, entonces ¿cuál era la ideología?”
Javier Rosiles Salas, doctor en estudios sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana, sostiene que ese tipo de partidos “pareciera que más que un beneficio de ciudadanía, están buscando la parte presupuestal, que yo creo que es bastante, bastante jugosa. Y lo que ofrecen es muy poco en términos de representación y de cuestiones que pudieran ayudar a la ciudadanía, realmente son nulas o escasas”.
Para el investigador, quien ha trabajado desde la academia el tema de los partidos políticos locales, el diseño de las leyes electorales resulta menos complicado para los partidos que fueron nacionales que para los partidos locales emergentes. Y es que parten de estructuras político-electorales ya organizadas y no deben pasar por un proceso de asambleas municipales o distritales, además del registro de un porcentaje mínimo de militantes que les otorguen legitimidad.
Ejemplo de esto es lo que pasó en el Estado de México con los partidos PRD y Podemos.
En 2024, tras perder el registro nacional, el PRD pudo mantenerse como partido local en esa entidad y ha obtenido 147.1 millones de pesos en prerrogativas en esa condición. Una corriente de ese mismo partido rompió con la dirigencia y se lanzó a la construcción de un nuevo partido local llamado Podemos. Iniciaron el proceso en enero de 2024 y fue hasta abril de 2026 que obtuvieron el registro tras realizar 99 asambleas municipales y registrar 44 mil afiliaciones. Luego del registro, el Instituto Electoral del Estado de México les aprobó el financiamiento para el segundo semestre del año por 10.2 millones de pesos.
Voto dividido
A veces, los partidos políticos locales son herramientas de grupos o personajes políticos consolidados en las regiones.
En Sinaloa pasó con el PAS, que utilizó la infraestructura de la Universidad Autónoma de Sinaloa para consolidarse. En Coahuila el partido Nuevas Ideas (NI) es otro caso de interés.
NI es un partido de reciente creación que este año dio la sorpresa al ubicarse como la tercera fuerza electoral del estado norteño al obtener 5.8% de la votación, superando a partidos nacionales como el PAN, PT, Movimiento Ciudadano y Partido Verde. Se asume de izquierda.
Se construyó como continuación de otro partido local que salió del tablero electoral en 2018 y que durante su vida acompañó las candidaturas del PRI, en lo general, y la de Humberto Moreira, en lo particular. Se llamó Partido Joven.
El de los hermanos Moreira es uno de los grupos familiares de poder en la región: Humberto fue gobernador (2005-2011) y presidente nacional del PRI (2011), y su hermano Rubén lo sucedió en la gubernatura (2011-2017). Humberto desapareció de la palestra política tras diversos escándalos de corrupción, pero Rubén ha continuado con la vida política.
“Sí, viene de ahí, de la estructura del Partido Joven”, confirma en entrevista Óscar Daniel Rodríguez Fuentes, consejero presidente provisional del Instituto Electoral de Coahuila, y de un “reagrupamiento de ciertos grupos que ya han participado en política antes, y que esta vez pudieron irrumpir con esa fuerza”.
El partido tiene detrás a la familia Puente. Edgar, el papá, fue la cabeza del Partido Joven, cercano a Humberto Moreira; Israel, el hijo, impulsó la creación de NI.
Los Puente armaron la estructura, pero dejaron en manos de Óscar Alberto Cano Jiménez la dirección, cuenta Brandon Martínez, integrante de Movimiento Ciudadano y catedrático de la Ibero Torreón.
“Un priista [Cano Jiménez] con una carrera desarrollada en Sonora: fue presidente del comité directivo municipal de Hermosillo (2020-2021) y regidor en la capital sonorense (2016-2019). Y con apenas unos 2-3 años acá dirige a NI y obtuvo una plurinominal”.
La operación de NI, asegura el académico, fue permitida por el priismo local.
“Cuando aparece Nuevas Ideas en Torreón empezamos a escuchar que el propio PRI le va a permitir trabajar con ciertas estructuras suyas”. Por ello su crecimiento no responde a una necesidad democrática de la población, sino al objetivo de dividir el voto opositor para ayudar al PRI.
Coahuila, además de tener el partido político local de mayor crecimiento en tan poco tiempo, cuenta con el partido político local más longevo con 30 años de actividad: Unidad Democrática de Coahuila, que recibió su registro en 1996. Esos 30 años de vida han estado cimentados en alianzas con partidos rentables, cuenta Brandon Martínez.
Por ello, concluye Rosiles, “los partidos locales más bien han sido utilizados como un vehículo en favor de intereses privados y de grupos políticos, más que proyectos que genuinamente estén buscando mayor democracia o mejoras para la vida de los ciudadanos”.





