¿Juzgará la historia a Isabel Romero Cruz?

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Nota de opinión

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Lo que ocurre en el Poder Judicial del Estado de Veracruz es para no ignorarlo: No se sabe en dónde quedó el fondo de retiro y para el mejoramiento de la justicia, que representaba por lo menos mil 700 millones de pesos.

Además, desde la llegada de Isabel Romero Cruz, no sólo se perdió ese recurso y quedó en manos de alguien más, sino que se ha nombrado como jueces a personas que no han tenido ni la carrera judicial ni mucho menos los merecimientos. Cualquier idiota puede ser nombrado juez en esta administración morenista, así.

La presidente, que ya estaba retirada en 2017, tuvo a bien seguir de cerca a López Obrador y solo así pudo regresar al Poder Judicial tras ser juez, para convertirse en magistrada, al igual que otros supuestos juristas carentes de ética y carrera judicial.

En 2020 y tras la rebelión que encabezó Sofía Martínez Huerta (ya fallecida) para que el gobierno del estado no se apropiara del fondo de retiro y de mejoramiento para la impartición de justicia, el propio gobernador Cuitláhuac García Jiménez ordenó que se nombrara como presidente a Isabel Romero Cruz. Del retiro a la presidencia.

Ella, sin mayores merecimientos se convirtió en presidente y se sometió a las órdenes del gobernador de Veracruz.

Sólo que detrás de ella, en su carrera en la que apenas se destacó por culminar a golpes la carrera de Derecho, no hay más de qué hablar sobre la preparación de la mujer. Es decir, tras ser una empleada menor en el Tribunal Superior de Justicia en la época de Julio Patiño, lo más destacado que hizo fue esconder un amparo que ganaron los abogados de un preso. Su osadía le costó cara, pues la magistrada Teresita Santés, al darse cuenta del atropello la despidió.

En lugar de irse, Isabel Romero Cruz fue a suplicarle al presidente, Julio Patiño, que no la despidiera y que le diera otra oportunidad. Como hombre de justicia y de ideas, Patiño le preguntó a Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros sobre si apoyaría a Isabel Romero Cruz y ésta le recomendó que no la despidiera, pues la mujer mantenía a su esposo y a sus hijos pequeños. Entonces, Patiño la envió a un juzgado y el asunto quedó olvidado, en apariencia.

Como magistrada, Romero Cruz cometió una serie de torpezas que pusieron en vilo las finanzas del Poder Judicial, teniendo como aliada a la directora de Administración del Consejo de la Judicatura, Joana Marlén Bautista. El año pasado el dinero se agotó en septiembre y no había en caja ni para clips. Todo sirvió para que el gobernador Cuitláhuac García Jiménez les diera algún recurso para subsanar problemas.

Además, Isabel Romero Cruz –que estuvo a punto de ir a la cárcel por ocultar aquél amparo- le quitó los servicios de salud a Mario Santés, que laboraba en el área de defensoría de Oficio. El abogado, agobiado por enfermedades, tuvo que ser hospitalizado con la ayuda de sus amigos, murió el año pasado. A nadie se le ocurrió fincar responsabilidad a Isabel Romero Cruz por este asunto.

Y además, ha desobedecido las decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues no reinstaló en sus cargos a los magistrados Marco Antonio Lezama Moo y Roberto Dorantes Romero, que cumplieron 70 años hace dos años pero en los que no aplica la ley Yunes pues ellos ya eran magistrados antes de 2018. En quien sí aplica la ley es en Isabel Romero Cruz, pues ella cumplirá 70 años en abril y debe dejar su cargo.

Del mismo modo, actuó cruelmente contra la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, la magistrada con más premios en la historia del Poder Judicial y que ganó en 2011 el Premio Nacional al Mérito Judicial. Por citar algo, Castañeda Palmeros sí tiene una gran carrera, pues posee doctorados y maestrías, fue juez en 16 distritos judiciales y fue nombrada en noviembre de 1997 magistrada numeraria inamovible. Romero Cruz despidió a Yolanda Castañeda, olvidando que ella no debía dejar ese poder.

Este martes, integrantes del Comité Directivo de la H. Barra de Abogados de Xalapa, presidida por Roberto Ceja Cortés, entregó un reconocimiento a Isabel Romero Cruz. En el documento se menciona que ella ha actuado con ética y moralidad. Qué pena causan los calificativos de esos abogados, que zalameros lanzan tan burdos e inmerecidos elogios a la persona que tiene sumido en la ruina al Tribunal.

Reflexionando sobre el tema, el ocultamiento del amparo, actuar en contra de sus compañeros, desatender el tema del covid-19 y su ligereza en tema de verdadera importancia para el Poder Judicial de Veracruz, demuestran absolutamente lo contrario. ¿Así procede una persona íntegra?

Por eso es importante reflexionar sobre si la historia la juzgará. De no reponer a Marco Antonio Lezama Moo y a Castañeda Palmeros –si gana su amparo- podría ser multada, despedida, encarcelada e inhabilitada.

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