Cuitláhuac García, entre los ultrajes y la mala imagen.

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Contrapunto

Miguel Ángel Gómez Ruiz

Xalapa, Ver., 02 de marzo 2022.- Quizá el tema del delito de ultrajes a la autoridad ni siquiera sería tocado por nadie si de parte del gobierno hubiera una buena policía.

Sí, con elementos preparados, con estudios y buenas calificaciones, buen trato a la gente y con la disposición de cuidar de cada habitante del estado, habría buenas opiniones y mejores resultados.

Pero no, en la Comisión de Derechos Humanos en Veracruz los que ocupan los espacios y lideran las demandas por violaciones a los derechos humanos son, precisamente, los elementos que tanto defiende el gobernador Cuitláhuac García.

Tres ejemplos: Una joven que caminaba de noche en la zona de Circunvalación en Xalapa y que se dirigía a su casa a pie pues no completó para pagar una unidad de transporte fue abordada por una patrulla de Seguridad Pública. La joven se atemorizó y sólo vio que un elemento llegó a revisarla, es decir, se le arrimó para tocarla lascivamente y como vio que la mujer quería gritar sólo le dijo: ¡Pórtate bien! Se subió a la camioneta y se fue.

Otro joven iba caminando alrededor de las 23:30 horas en la calle Degollado, en Coatepec y una camioneta de la Guardia Nacional frenó a su lado y se bajaron dos elementos y le revisaron su mochila y las bolsas del pantalón. El joven no había ingerido bebidas alcohólicas y ni siquiera ha probado un cigarro en su vida y uno de los elementos le pidió que le diera su dinero, no tuvo más remedio que darle los últimos 200 pesos de su quincena y sólo así lo dejaron en paz.

El dueño de una tienda en Córdoba fue sacado de su casa por elementos de Seguridad Pública. Cuando preguntó sobre el motivo de que hayan entrado a su hogar sin una orden, recibió una bofetada de uno de los elementos. Lo esposaron y lo acostaron en la camioneta y uno de los elementos le dio un culatazo y el hombre se desmayó. Despertó en un lugar lejano a la ciudad y sólo fue dejado libre tras pagar a los elementos 3 mil pesos. Así nomás.

Han ocurrido muchos casos en el que elementos de Seguridad Pública u otras corporaciones son maltratados por la población. Principalmente en tomas de casetas, en desalojos y allí, los mismos jefes los dejan solos y en casos como los narrados -líneas arriba- nadie hace nada y por más que se denuncie todos guardan silencio.

La autoridad debe ser respetada, pero también se debe evitar el fabricar delitos. Por supuesto, a nadie le gusta ser detenido ni mucho menos que le fabriquen delitos y es natural que la gente se oponga a una detención, pero el mandatario veracruzano debe entender que la mano dura es la última opción contra la población. Hay excepciones, como los enfrentamientos directos contra la delincuencia organizada, pero esa es otra cosa y una corporación estatal al menos, debe ser apoyada por fuerzas federales ante ataques de ese tipo.

Urge que en Veracruz haya policías mejor preparados. Sí, urge.

Sin resultados

El gobernador Cuitláhuac García desconoce muchas cosas y a veces su espíritu camorrero lo hace ver mal.

Sobre todo, cuando habla de temas legales sin ser abogado y lo peor es que nadie allí dentro le ayuda.

También, cuando habla de temas de salud sin ser médico o cuando habla de finanzas sin haber sido financiero o cuando habla de empresas sin haber sido empresario.

Ha copiado al presidente López Obrador, que tiene secretarios, pero a los que no les da voz o apenas lo permite cuando no tiene más remedio.

Cuitláhuac García Jiménez debe aprender que en su gobierno no todo son ruedas de prensa o barrer y recoger escombros o zacate los fines de semana. Tampoco es que envíe iniciativas a la legislatura a cada rato y lo peor, que ni las lea.

Como gobernador, tiene que ser garante de paz y tranquilidad en la entidad. Debe ser institucional y reunirse con todos los alcaldes y con los representantes de todas las fuerzas políticas. Debe promover inversiones, debe acercarse a la población y conversar con todos. No encerrarse cuando no quiere a nadie cerca y lo que debiera ser más importante, no entrometerse en otros poderes y en vidas ajenas. Debe tener educación y sobre todo, debe ser la imagen del estado.

Hoy, a nivel nacional es el tercer gobernador peor calificado y ha sido hazmerreir en el país. Peor aún es que no tiene un jefe de prensa que vaya a los medios a recomponer su imagen.

Hace algunos años, cuando la imagen del gobernador Javier Duarte andaba por los suelos a causa de la violencia y cientos de muertos por la misma, hubo alguien que viajó a distintos lados y recompuso su imagen. Fue un trabajo pulcro, fino y ayudó mucho.

Pero ahorita, nadie en Comunicación Social -que debe manejar la imagen del mandatario- ha sido capaz de decir algo. Por supuesto, sabemos que Iván Joseph Luna Landa no es Gina Domínguez y para su pesar, jamás se le aproximará, ni a kilómetros.

PD. Por cierto, me informan que en el Poder Judicial no hicieron caso a su recomendación para que hubiera diálogo con la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros y se le pagara lo que se le debe. Ni a él le hacen caso.

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