Contra todo pronóstico, bebé vence grave malformación intestinal

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Paco De Luna

Veracruz, Ver; 21 de junio 2026.- Lo que durante meses parecía una batalla cuesta arriba para una familia veracruzana terminó convirtiéndose en una historia de esperanza.

Óscar Aarón, un bebé de apenas cuatro meses de edad que permaneció hospitalizado desde el día de su nacimiento debido a una severa malformación intestinal congénita, finalmente pudo regresar a casa tras ser sometido a una compleja cirugía reconstructiva que le devolvió la oportunidad de tener una vida normal.

El procedimiento fue realizado por el cirujano pediatra Guillermo Martínez Oropeza, quien logró corregir una de las variantes más complejas de atresia intestinal, una enfermedad que impedía al menor alimentarse adecuadamente y comprometía seriamente su supervivencia.

Desde su nacimiento, el pequeño enfrentó un panorama incierto. Diagnosticado con atresia intestinal tipo IV, una condición que afecta múltiples segmentos del intestino, fue sometido a una primera cirugía en otro centro hospitalario donde le fueron retirados más de 40 centímetros de intestino.

Sin embargo, lejos de mejorar, el bebé pasó más de tres meses internado sin poder regresar a casa.

Todo lo que ingería era expulsado a través de una ileostomía, una derivación intestinal colocada en su abdomen, lo que impedía que absorbiera los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse.

“Era un niño que llevaba tres meses hospitalizado sin haber podido regresar a su casa. No ganaba peso y su estado preocupaba enormemente a toda la familia”, relató el especialista.

La desesperación de los familiares aumentaba conforme transcurrían las semanas.

Fue entonces cuando el abuelo del menor encontró una esperanza a través de las redes sociales y contactó al doctor Martínez Oropeza en busca de una alternativa que pudiera cambiar el destino del pequeño.

Al momento de la valoración, Óscar Aarón pesaba apenas 4.9 kilogramos y su condición nutricional representaba un desafío adicional para cualquier intervención quirúrgica.

La cirugía se realizó el pasado 7 de junio y requirió técnicas altamente especializadas.

El equipo médico retiró la derivación intestinal y reconstruyó el tránsito digestivo mediante procedimientos complejos para corregir la enorme diferencia de tamaño existente entre los segmentos intestinales que debían ser unidos.

Durante la operación se practicó una plastia de reducción tipo Lorimier, una plastia de ampliación tipo Nixon y posteriormente una anastomosis término-terminal, con el objetivo de restablecer la continuidad del intestino.

“Existía una diferencia de calibres muy importante entre ambos segmentos. Son procedimientos delicados porque existe el riesgo de que la unión no cicatrice correctamente y se presenten complicaciones graves como peritonitis o sepsis”, explicó el cirujano.

Pese a los riesgos y al delicado estado del paciente, la recuperación superó las expectativas.

Nueve días después de la intervención, Óscar Aarón recibió el alta médica y, por primera vez desde que nació, pudo abandonar el hospital para reunirse con su familia en casa.

Actualmente, el bebé continúa aumentando gradualmente su alimentación por vía oral, presenta evacuaciones normales y muestra una evolución favorable que llena de optimismo a sus seres queridos y al equipo médico que participó en su atención

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