Don Julián

Lo que yo pienso.
Juan Javier Gómez Cazarín.
Una de las grandes cosas de mi trabajo es que me da la oportunidad de conocer a mucha gente importante. Hoy, por ejemplo, conocí a don Julián, cumpleañero de 65 años.
Ustedes saben que muchos jóvenes celebran su cumpleaños 18 yendo precisamente ese día al módulo del INE, a tramitar su credencial para votar. Es una especie de rito, como si dijeran: “hoy es mi primer día de mayoría de edad y vengo a ejercer mi derecho”.
Pues don Julián celebró su cumpleaños 65 yendo a la Delegación de Bienestar para darse de alta en el programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. No dejó pasar ni un día e hizo muy bien.
Como la credencial para votar, esta pensión tampoco es un regalo. Gracias a la Cuarta Transformación es un derecho, parejo para todos y todas, porque hasta se puso en la Constitución. Y tienen razón los cumpleañeros de 65 cuando celebran tramitándola.
Don Julián me platicó que a su edad es muy difícil encontrar trabajo. Es una lástima, porque resulta que es un hojalatero altamente calificado, con experiencia y amor a su trabajo.
Tan lo es, que hace poco se compró una herramienta para reparar los golpes sin desarmar los vehículos, sacando las abolladuras a la antigüita, de manera artesanal, sin ponerle dos kilos de pasta a las deformaciones, como hacen otros, quizá por inexperiencia.
Me dio mucho gusto conocer a don Julián y que se fuera contento de la Delegación. Y más gusto me va a dar entregarle su tarjeta y saber que ya le llegó su primer depósito, bien ganado con una vida de trabajo noble.
Por lo pronto, ya quedamos de acuerdo en que el próximo arrime que le peguen a mi coche, voy a ir con él para que me lo repare como sólo la gente con oficio lo sabe hacer.





