Movimiento Ciudadano y el poder como herencia: el intento fallido de imponer una regiduría en Xalapa
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Xalapa, Ver; 2 enero 2026.- El intento por forzar la renuncia anticipada de una regidora electa en Xalapa para abrir paso a Consuelo Hernández no fue un error administrativo ni una anécdota menor; fue una operación política calculada que desnuda cómo se conciben los cargos públicos al interior del partido naranja.
El Congreso del Estado terminó funcionando como el último dique institucional frente a una maniobra burda que pretendía adelantar, por la vía de los hechos, un relevo sin sustento legal alguno. La ley es inequívoca: nadie puede renunciar a un cargo que aún no inicia. Pero para Movimiento Ciudadano la norma pareció una sugerencia, no un límite jurídico. Empujaron el procedimiento como si el derecho fuera maleable y la legalidad un obstáculo a sortear, no un principio que respetar.
El contexto vuelve el episodio aún más grave. La suplente que se buscaba imponer es Consuelo Hernández, esposa del coordinador municipal de MC en Xalapa y excandidato a la alcaldía, Román Moreno, uno de los rostros más estridentes del partido. El dato no es menor ni accesorio: confirma que MC replica exactamente aquello que dice combatir. Nepotismo disfrazado de relevo político, viejas prácticas maquilladas con discursos juveniles y una narrativa de “nueva política” que se desmorona en cuanto aparece la posibilidad de administrar poder.
La entrega anticipada de una constancia de regiduría el 18 de diciembre, sin que existiera legalmente una vacante, revela algo más que torpeza: evidencia una operación irregular para normalizar lo ilegal, para presentar como hecho consumado lo que la ley todavía prohibía. Una chapuza institucional que, de no haber sido detenida, habría sentado un precedente peligroso para la vida democrática municipal. Y nada garantiza que no intenten consumarla más adelante, empujados por una ambición desmedida de protagonismo y control.
Movimiento Ciudadano insiste en venderse como alternativa, pero opera como la vieja política en envase fosforescente: presiones internas, patrimonialización de cargos y una lectura utilitaria de la ley, válida solo cuando conviene. No es una desviación aislada, es parte de su ADN político. Su fundador y líder moral, Dante Delgado, gusta de citar —y apropiarse— a Ortega y Gasset: “las cosas no son, van siendo”. En MC esa máxima no solo se aplica al discurso, sino también a la legalidad: la ley “va siendo” según la conveniencia del momento.
En Xalapa, Movimiento Ciudadano no perdió una regiduría. Perdió algo más grave: la oportunidad de sostener su propio relato de cambio. Lo que quedó al descubierto no fue una alternativa política, sino una versión reciclada del mismo vicio que dicen combatir, ahora envuelto en slogans y falsas superioridades morales.