Manda PEMEX desde Veracruz suministro de petróleo a Cuba en medio de tensiones y falta de transparencia

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Un petrolero con 85 mil barriles de crudo mexicano arribó este viernes a La Habana, en un movimiento que consolida a México como un proveedor clave de hidrocarburos para Cuba en medio de la crisis energética que atraviesa la isla y la caída de los envíos desde Venezuela.

El Ocean Mariner zarpó el 5 de enero desde la terminal de Pajaritos en Coatzacoalcos, Veracruz, con destino a la refinería Ñico López en la capital cubana, de acuerdo con información proporcionada a la agencia AFP por un investigador de la Universidad de Texas.

Este envío se da en un contexto de tensiones geopolíticas: Estados Unidos ha intensificado su presión sobre Venezuela y Cuba tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, afectando fuertemente el abastecimiento petrolero tradicional hacia la isla.

A pesar de ello, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha reconocido el papel de México como proveedor importante para Cuba, aunque ha evitado hacer públicos los detalles de los contratos o del esquema de pago utilizados por La Habana. Este silencio genera cuestionamientos sobre la transparencia y los intereses detrás de estas operaciones, así como sobre los posibles riesgos políticos y económicos de sostener este tipo de envíos en medio de la presión internacional.

Datos de mercado muestran que en 2025 México superó a Venezuela como principal proveedor de petróleo a Cuba, con exportaciones que representaron un porcentaje significativo de las importaciones energéticas de la isla, aunque el gobierno insiste en que los envíos no han aumentado más allá de niveles históricos.

Críticos señalan que, ante las dificultades económicas internas de Pemex y la caída de su producción, mantener altos volúmenes de exportación hacia Cuba podría no ser sostenible ni beneficioso para los intereses nacionales, especialmente si las condiciones de esos envíos no son claras ni se conoce cómo se compensan.

Además, la persistente falta de transparencia y el uso de empresas subsidiarias para canalizar estos envíos alimentan dudas sobre si estos acuerdos realmente se conducen como contratos comerciales regulares o están disfrazados de ayudas subisidiadas, sin que se haya explicado su impacto o utilidad para la economía mexicana.

La llegada del Ocean Mariner a Cuba no solo refleja un cambio en la dinámica del suministro energético en la región, sino también plantea preguntas sobre la fortaleza de la política exterior mexicana, la soberanía energética del país y la influencia de las tensiones geopolíticas con Estados Unidos en las decisiones estratégicas de México.

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