La línea delgada entre mi opinión y la tuya.

Por. Julio Vallejo
Aprende a ser feliz, con una mirada limpia y sin juicio.
Mundo emocional olvidado.
Cuando era niño jugaba en el patio de mi casa, había un árbol que para ese entonces para mí estaba enorme, ese árbol era un Transformers, lo convertía en moto, nave espacial, escondite de guerra y por último en los brazos de Morfeo; después de jugar tanto tiempo en él, me quedaba dormido por algunos lapsos, no cabe duda lo maravilloso que es tener una imaginación a esa edad.
Se acerca ya el Día del Niño y la Niña; te invito a que todos nos dejemos convertir en ese niño que llevamos dentro. ¿Te has preguntado cuando perdiste tu niño interior? O mejor aún, ¿hablas con él o cada cuanto lo consientes?
Indiscutiblemente todos los adultos hemos sido niños alguna vez, todos en aquel pasaje de sus vidas han escrito sus propias historias.
Hay que recordar que crecer por fuera no es lo mismo, que crecer por dentro, y que cuando fuiste niño querías y te urgía, ser ya todo un adulto y ahora que lo eres, cuantas veces quisiera regresar a ese momento inolvidable, donde la inocencia te haga sentirte protegido y a su vez amado o donde tus travesuras sean perdonadas. ¡No me digas que sentiste!, pero te apuesto que si pensaste en algo de ello.
Como bien dicen no hay escuela para padres, ni mucho menos hay padres que no amen a sus hijos, pero la rutina del trabajo, los problemas económicos entre otras cosas, nos hacen que cometamos errores y que, los únicos que pagan los platos rotos, son nuestros hijos y ellos a su vez cuando sean adultos tendrán la obligación de cambiar ciertas conductas, para no afectarlos, pero si no lo hacen también estarán cometiendo los mismos errores, que sus padres.
Del mismo modo, estamos en un mundo maravilloso y emocional donde puedes cambiar y ser cada día diferente.
Nunca te has puesto a penar, en ese mágico mundo infantil donde nuestro niño interior, se quedó dañado por las diferentes dificultades naturales de la vida. Si es así; no te sientas mal, porque ahora de grande lo puedes ayudar a sanar, así que aprende a darle “algo de lo que no tuvo”
En lugar de pensar cómo te afecta en tu vida, mejor actúa.
Terminando de leer, te invito a que en un lugar en silencio cierres tus ojos y respires hondo tres veces y empieza a imaginarte a ti, de niño y empieza a ver como juega con ese juguete que tanto te encantaba, como corrías, como te trepabas a un árbol si es que lo hacías, ve su enorme expresión de alegría reflejada en una hermosa carcajada y ahora imagina sus lágrimas de felicidad rodando por esas enormes mejillas, ahora ponte frente a él míralo a sus ojos y dile cuanto lo amas, acto seguido date un fuerte abrazo como si se lo estuvieras dando a él.
¡Ah, pero aún no termina esto! porque también, te falta hacerle una carta del día del niño, donde le expreses lo que sientes por él, dile que lo amas, que lo respetas, sana con el esas experiencias dolorosas y explícale como vencer sus miedos; al final de la carta ponle “yo estoy aquí contigo y siempre lo estaré, porque te amo”.
Pasa un Feliz día del niño y la niña; esta es mi opinión.