La línea delgada entre mi opinión y la tuya.

Por. Julio Vallejo

“Aves finas de combate”… la cruda sed de sangre.
La diferencia de Gallos: pero, al final es lo mismo.
En la tarde del sábado me invitaron a dos eventos, uno era ver el partido de futbol, donde los Gallos Blancos del Querétaro se enfrentaban contra los Zorros del Atlas y el otro era ir un Derby de Gallos ¿de gallos? ¡Sii! aún las están haciendo.
Decidí ir al Derby, ya que nunca había ido a uno.
Estaba entrando al lugar y desde ahí me empecé a sorprenderme, era más que obvio que eran clandestinas, es un terreno donde recolectan todo tipo de basura y la que no ocupan pues la queman, esto, se hacía notar en lo que alguna vez fueron bardas blancas de más de dos metros y medio de altura que rodeaba el lugar, del otro lado del terreno se ve que habían chiqueros los cuales estaban desocupados, casi en medio del terreno, había un océano de bambús estos eran muy altos, casi llegando a cinco metros de altura, todos verdes y frondosos ellos, eran los únicos que hacían oxigenar ese lugar tan tétrico.
Después de pasar este asqueroso lugar, cuál fue mi asombro al ver un cÍrculo de concreto, éste era resguardado por unas gradas de madera llenas de niños, niñas, señoras y señores sin “diputades” pero eso sí, un recién nacido estaba en el lugar.
Éstos se protegían del radiante sol de la tarde, con una enorme carpa blanca que hacía relucir el centro del lugar, donde se podía apreciar dos gallos en combate, lo único sucio de ese lugar era donde había salpicadas de sangre, éstas, dejadas como rastros de las peleas pasadas.
Era algo épico ese lugar, mis oídos casi revientan al escuchar el murmullo de todas y todos los asistentes y a esto súmale los cantos de los 200 gallos que estaban ahí.
Por un lado escuchaba gritos de lamento ¡ay mi dinero!; cada que le ponían un navajazo al colorado, mientras por el otro, el que le iba al verde, le decía, ya lo tienes y se frotaba la cara con sus manos llena de sudor por los nervios, mientras esto sucede; debajo de las gradas, un niño juega con un perro bull terrier negro más grande que él, mi adrenalina
estaba al tope por estar más al pendiente del niño que de los gallos.
Para distraerme un poco y oxigenar mi cerebro, acudo a la zona de bambús donde corría un poco de aire fresco, ya estando en la sombra, agarro un banquito, saco mi celular, abro el Facebook y lo primero que veo es un video, donde unos aficionados de los Gallos Blancos del Querétaro, le están dando una madriza a un aficionado del Atlas, pero madriza hasta los calzones y el celular le quitaron, ¡verdad de Dios!
Después de ahí no dejaron de salir videos, fotos obviamente, los comentarios no dimitían de los directivos, ya hasta pedían que la selección de futbol varonil de México fuera expulsada del mundial, obvio esto es más grave que si destituyéramos al presidente de México este 10 de abril, entonces fue aquí en este preciso momento donde sí me preocupó la situación.
¡Dije, “expulsemos al presidente; pero a la selección nacional de futbol nooo”!
Inmediatamente, me levanté del banquito, me valieron madre los gallos muertos que estaban por mi paso; obvio éstos ya estaban muertos y los otros para allá iban; el chiste que el lugar ya parecía un cementerio de gallos y no una recicladora de basura.
Hasta que salí del lugar me pregunté, aquí o allá siempre estaré expuesto a que pase algo, ya ninguno de los dos es seguro.
Los dos escenarios me dejaron perplejo, pero lo que sí debo decir es que tanto uno, como el otro evento tiene su importancia, uno por que existe desde mil años antes de cristo (pelea de gallos) y el otro desde 1846. Los dos dejan muy buenas ganancias y los dos generan fuentes de empleo.
Lo que significa que los dos “disque” deportes, deberían de tener las mismas sanciones o los mismos privilegios. Sé que no hay punto de comparación, pero, ¡aquí se entrena animales para que se maten!
Mientras en el futbol si no se aplica una sanción severa, se estarán entrenando aficionados para que hagan lo mismo.
Por cierto nadie sintió ni reportó el temblor como otras veces.