Con los niños no: la salud no es ring político

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El golpeteo mediático en vísperas del proceso electoral parece intensificarse, y con ello también el intento de convertir cada declaración de la gobernadora Rocío Nahle en un episodio de confrontación política.

El pasado lunes, la mandataria habló de un “show mediático” y posteriormente puntualizó su postura con una frase que generó polémica: “Con los niños no”.

Pero el señalamiento, de acuerdo con lo explicado por la propia gobernadora, no estaba dirigido contra las madres y padres de niñas y niños con cáncer, sus familias ni contra el personal médico que los atiende, sino contra el uso político de casos de salud.

En entrevistas concedidas este jueves, Nahle insistió en que los pacientes, y particularmente las niñas y los niños, no deben convertirse en instrumentos de una disputa política.

El debate puede centrarse en el tono de sus declaraciones, pero reducir toda la discusión a tres palabras también elimina el contexto que originó la polémica: una entrevista difundida a nivel nacional sobre un caso de salud, en la que participó un médico con antecedentes de participación en la vida política.

Mientras la discusión pública continúa, la gobernadora mantiene una revisión de la infraestructura hospitalaria. De acuerdo con lo informado, ha recorrido 31 de los 61 hospitales del IMSS-Bienestar en Veracruz, entrando a farmacias, revisando existencias, identificando faltantes y excedentes, escuchando al personal médico y de enfermería y detectando necesidades de infraestructura y mantenimiento.

La propia mandataria ha reconocido que existen faltantes y hospitales con necesidades de mantenimiento, ampliación y mejores condiciones para el personal. También ha señalado que parte de los medicamentos y materiales disponibles en unos hospitales pueden redistribuirse hacia aquellos donde hacen falta.

La discusión sobre la salud pública, por supuesto, debe mantenerse abierta. Los faltantes deben señalarse, las deficiencias deben corregirse y los responsables de cualquier irregularidad deben responder.

Pero una cosa es exigir resultados y otra muy distinta convertir la enfermedad de niñas y niños en un instrumento de confrontación política.

Con los niños no.

La salud y la educación son temas demasiado importantes para convertirse en un ring electoral. La prioridad debe ser que el sistema funcione, que haya medicamentos, atención médica, infraestructura y condiciones dignas para pacientes y trabajadores.

Porque al final, detrás de cada cifra, cada hospital y cada discusión política, hay familias que esperan algo mucho más sencillo: que sus hijos reciban atención y tengan acceso a la salud que les corresponde.

Sigüenza Comunica
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