El “pecado” de pagar la deuda

Lo que yo pienso.
Juan Javier Gómez Cazarín.
Dicen que en política nada es casualidad. Todo responde a una lógica, todo persigue un propósito, todo tiene una explicación encubierta. Y dicen, también, que nadie se ocupa de lo intrascendente. Es decir: se meten con alguien porque lo consideran importante.
Creo que esas dos premisas, juntas, explican el ataque chafa de este fin de semana en un medio nacional contra la gobernadora Rocío Nahle, a la que acusan de… bueno, de hecho, ni siquiera la acusan de algo específico.
Mi lectura es que se meten con ella, no porque esté haciendo algo malo. Al contrario: la atacan, precisamente, porque les escandaliza su avance, sus resultados, su exitosa gestión.
¿Y qué hace bien la 4T en Veracruz? Mucho. Desde hace 20 meses, la gobernadora Rocío Nahle ha desmontado, una a una, las profecías de catástrofe que sus opositores han lanzado contra ella.
El más reciente “pecado” de Veracruz, fue el pago de la deuda de 199 municipios, maldecidos en 2008 con una bursatilización impagable. Los Ayuntamientos abonaron y abonaron durante 18 años, pero la deuda en lugar de bajar siguió creciendo. (Por cierto deuda adquiridas por gobiernos prianistas en el periodo de Fidel Herrera Beltrán )
Pensemos, por un momento, en el negocio que la Gobernadora le tumbó a los inversionistas (banqueros, fondos de inversión). Resulta que, de aquí al 2036, cuando vencía la bursatilización, todavía iban a cobrar otros 2 mil 266 millones de pesos.
Estoy seguro de que la derecha neoliberal no perdona ese tipo de acciones, que para ellos son “pecados”.
Lo peor, para ellos, pero bueno para nosotros, es que cada día que pasa, el cúmulo de logros y resultados del Gobierno de Veracruz hace masa crítica. Es lógico: el primer año de su Gobierno fue para sentar las bases y ahora, en el segundo año, se empiezan a ver más resultados. ¿Se imaginan qué podemos esperar en dos o tres años?
El “periodista”, que en realidad es un burdo propagandista del viejo régimen neoliberal, se ha caracterizado siempre por ser reflejo de los patrones que lo sostienen económicamente: es un odiador de todo lo que la Cuarta Transformación hace bien. Veracruz seguirá avanzando y él seguirá ladrando con total libertad de expresión, aunque diga lo contrario.





