2026: el año del poder total de Rocío Nahle

Rocío Nahle García

Fotografía: Luis Sigüenza

Xalapa, Ver; 1 enero 2026.- El 2026 marcará un punto de inflexión en la política veracruzana. A partir del 1 de enero, Rocío Nahle García no solo cumplirá su segundo año como gobernadora, sino que lo hará con el control pleno del tablero político del estado. Los alcaldes y alcaldesas que entran en funciones forman, en su mayoría, parte de su proyecto, de su confianza o de su círculo cercano. El poder municipal, pieza clave de la operación política, estará alineado con Palacio de Gobierno.

Casos como el de Pedro Miguel en Coatzacoalcos, a quien algunos ya perfilan como un posible plan B para escenarios futuros, evidencian que nada está dejado al azar. Todo dependerá de cómo caminen las cosas, pero lo cierto es que el ajedrez político ya tiene dueña.

A este escenario se suma una Fiscalía General del Estado bajo su órbita, un Congreso local con mayoría morenista y una estructura de gobierno que ya no tiene pretextos. La propia gobernadora lo advirtió: el primer año fue para trabajar y poner orden. La pregunta inevitable es si el segundo será para señalar, perseguir y castigar, ya sea a detractores políticos o a los corruptos del pasado sexenio.

Con todos los poderes alineados, ya no hay excusas. Si hay irregularidades, abusos o desvíos, el aparato institucional está listo para actuar. El mensaje es claro: en Veracruz se pondrá orden, caiga quien caiga. Esto convierte a Rocío Nahle no solo en una gobernadora fuerte, sino en una súper gobernadora, con capacidad real de decisión y ejecución.

El siguiente reto será la operación política rumbo a 2027. Morena comenzará a perfilar candidaturas para diputaciones locales y federales, ahora con una ventaja decisiva: el control total de la maquinaria política, de las candidaturas y de las campañas. Los equilibrios internos cambiarán y los márgenes de maniobra se reducirán para los grupos que antes disputaban poder.

Mientras tanto, los adversarios de la gobernadora —hoy instalados principalmente en el Senado— verán cómo sus antiguos cotos de poder se desmoronan. No les quedará más que el ruido mediático y la insistencia en una revocación de mandato que, en los hechos, luce más como un deseo que como una posibilidad real.

Rocío Nahle ha demostrado fortaleza, carácter y determinación. Llegó para quedarse y para gobernar. No se debe olvidar que intentaron sacarla del camino cuando ya tenía pactada la sucesión; hubo maniobras oscuras, cálculos erróneos y ambiciones mal medidas. No pudieron. El tiempo le dio la razón.

Hoy, el mensaje es contundente: todo llega a su tiempo, y el 2026 es el tiempo de Rocío Nahle García. Un año donde el poder no solo se ejerce, sino que también cobra facturas pendientes del 2024.

About Author

error: Content is protected !!